Un cuaderno de referencias y pensamiento crítico sobre gestión, estrategia y cultura organizacional. Lecturas, ideas y herramientas en torno al liderazgo, los sistemas, la innovación y los procesos de transformación en organizaciones y sociedad
Cuando estamos en medio de un conflicto, solemos meter todo el malestar en el mismo saco: estoy enfadado, estoy mal, esto me supera. Pero si nos paramos a mirar con un poco más de calma, podemos reconocer dentro de ese malestar dos energías muy distintas. Y distinguirlas cambia lo que podemos hacer con ellas.
No siempre aparecen separadas, pero observar hacia dónde nos empuja cada una puede ayudarnos a encontrar una salida.
La complejidad del mundo actual a menudo nos deja con la sensación de
estar a merced de fuerzas que no podemos controlar.
La complejidad de nuestro entorno nos hace sentir a menudo que estamos a merced de fuerzas que escapan a nuestra planificación y control. Recientemente, dos videos me han resonado profundamente con este sentimiento, y he encontrado en ellos una perspectiva fascinante que quería compartir. Aunque a primera vista sus temas puedan parecer meramente filosóficos, he llegado a la conclusión de que sus ideas son fundamentales para cualquier persona interesada en la gestión y la estrategia. Si lo pensamos bien, los grandes desafíos sistémicos que nos rodean no son ajenos a nuestras organizaciones; por el contrario, se manifiestan directamente en la toma de decisiones, la cultura y la forma en que pensamos el futuro de cualquier proyecto.
El primero, de Darin McNabb, y el segundo, de Granja
VegaTorralba Bio, abordan la misma crisis social, pero juntos ofrecen
una visión completa del problema y su posible solución.
El diagnóstico es claro y abrumador: la sociedad enfrenta una "policrisis" de carácter existencial. Darin McNabb la describe con la potente metáfora de Moloch,
un antiguo dios cananeo que simboliza un sistema voraz y autónomo que
devora todo a su paso.
En su visión, este "Moloch" es el capitalismo
global, al que compara con una inteligencia artificial no alineada
con los intereses humanos. Es un análisis particularmente curioso y
profundo, pues argumenta que este sistema ha adquirido una vida propia,
una especie de superinteligencia colectiva. Al igual que una IA
programada con un único objetivo, el capitalismo se rige por la máxima
de maximizar la ganancia sin considerar externalidades como la
degradación ambiental o el bienestar social.
La "trampa multipolar" que
describe McNabb es, en esencia, la manifestación de esta IA: un ciclo
sin fin donde cada actor, al buscar su propio beneficio, se ve
arrastrado por una lógica que perjudica a todos, un ciclo que nadie
desea, pero que nadie puede detener.
Este
análisis filosófico nos obliga a reconocer la magnitud de nuestra
desesperanza. Pero, ¿qué hacemos con esta lucidez? La respuesta no está
en la resignación. Aquí es donde el segundo video, sobre la triformación social,
se convierte en un faro. Propone que, si bien el sistema global parece
inamovible, el cambio debe comenzar a pequeña escala: en la vida de cada
individuo, en las empresas y en las comunidades.
El enfoque de la
triformación, basada en la filosofía de Rudolf Steiner, se presenta
como una hoja de ruta para sanar esta "enfermedad social". En lugar de
ser un sistema monolítico, la sociedad se divide en tres esferas
autónomas:
La esfera jurídico-política, regida por la igualdad.
La esfera económica, regida por la fraternidad.
La esfera cultural, regida por la libertad.
El
problema de nuestro tiempo, como se señala, es que la esfera económica
ha roto el equilibrio, aplastando a las demás. La solución, por lo
tanto, es recuperar la autonomía y el protagonismo de las otras
esferas. Esto no se logra con una revolución a gran escala, sino con
acciones conscientes y cotidianas. En este punto, el video de Anna dal Paso lanza una advertencia sobre el riesgo de delegar nuestra
creatividad y nuestras decisiones a la inteligencia artificial,
la cual, por su naturaleza, solo puede basarse en datos del pasado y no
tiene la capacidad de intuir el futuro como lo hace el ser humano.
La
conexión entre ambos mensajes es evidente: el pesimismo filosófico de
McNabb es la base para el optimismo práctico de la triformación. Si el
sistema es un Moloch que devora la fraternidad y la libertad, y que está
siendo acelerado por la tecnología, la única respuesta racional es la acción individual y comunitaria.
La iniciativa de las asociaciones de productores y consumidores que se
menciona es un ejemplo perfecto de cómo aplicar la fraternidad en la
economía, creando un microsistema inmune a la lógica destructiva del
"Moloch".
En última instancia, el coraje que propone la triformación es el antídoto al diagnóstico de la inteligencia
que nos ofrece McNabb. Nos recuerda que, si bien puede ser imposible
derribar al "gigante", podemos empezar a construir nuevos jardines
fértiles, uno a uno, fuera de su sombra. El futuro no está perdido;
simplemente, su construcción ha vuelto a nuestras manos.
" Nos obsesionamos con los líderes o con su ejemplaridad, cosas de ese
tipo que subrayan las cualidades individuales de las personas, cuando lo
que hay que trabajar es la inteligencia colectiva de la sociedad."